Cuidado de la piel para dummies (también para hombres)

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Sigue 4 simples pasos para conseguir la piel de tus sueños

Siempre he tenido acné. Además, mi piel es grasa, y tiende a formar puntos negros en la nariz. Es también súper delicada, y si me la toco, ya tengo una rojez. Un primor.

La adolescencia la pasé de dermatólogo en dermatólogo, y por supuesto probé absolutamente todos los productos habidos y por haber: Roacután (Accutane/Dercutane/Mayesta), antibióticos, Differine (retinoides tópicos), y un largo etcétera. Que ¿por qué probé tantos productos? No es que no fuesen eficaces, ya que los mencionados sí que lo son; pero es que a los dermatólogos se les olvidaba siempre enseñarme las bases fundamentales del cuidado de la piel. Probablemente, porque no tenían ni idea. El vademécum no hablaba de eso. Y lo cierto es que da igual que hayas dado con un ingrediente activo que funcione, que, si no sigues unas reglas básicas para cuidarte la piel, no te va a servir de nada.

Precisamente por tener la piel grasa y por siempre tener granos en mi cara, yo pensaba (erróneamente) que lo que tenía que hacer era limpiar, limpiar, limpiar y secar mi cara tanto como pudiese. Poco me faltó para lijármela en alguna ocasión. Así, me pasé años usando el tónico y el jabón de Clinique y otros productos cargados de alcohol y de químicos dañinos. Como resultado a semejantes acciones abrasivas, mi piel siempre se mostraba aceitosa pero también extremadamente deshidratada, hasta el punto de tener más arrugas de las naturales. Y es que, continuamente, destrozaba la barrera protectora natural de mi piel. Obviamente, cuando uno es joven no se preocupa por tener arrugas, pero en cuanto se cumplen los treinta y muchos, el estar constantemente deshidratado pasa una exorbitante factura.

Tan deshidratada y estropeada se veía mi piel en mis treinta, que, cuando me fui a viajar por el mundo por un año, me llevé tan solo aceite de coco. Era lo único que lograba calmar mi piel. Sin embargo, al regresar me enteré de que el aceite de coco tampoco es bueno para la cara, ya que es comedogénico, y hace que los poros se bloqueen. Además de que el aspecto que te deja es terrible. Como me decía mi novio: “You look like a newborn”, y después me cantaba una nana con sorna.

No fue hasta hace muy poquito que me puse las pilas y aprendí unas cositas básicas que me han cambiado la vida. Bueno, la vida no, pero la piel, sí. Es pronto para ver resultados dramáticos, pero sé que estoy en el camino correcto, porque mi cara ni está grasa ni tengo acné.

Esto es lo que he aprendido:

Hay que limpiarse bien la cara

El primer paso es, más que limpiar, quitar la suciedad de tu cara. Pero esto no significa limpiar cuatro veces o frotar la cara hasta que salga sangre. Recuerda que es mejor la calidad que la cantidad, al menos en este caso. Cuando la gente habla de “double cleanse” no quiere decir que haya que lavarse la cara con agua y jabón dos veces, sino que hay que utilizar dos métodos distintos de limpieza.

¿Y cuál es la mejor manera de limpiarse la cara? Eso depende de cada uno. Veréis. Yo tengo una mesa grande de plástico en el jardín llena de recovecos. Todos los días la tengo que limpiar concienzudamente, porque hay porquería y polvo que se mete en esas líneas que surcan su superficie. Es algo costosísimo; me lleva un buen rato. Así, un día, harta, compré un mantel también de plástico, que ahora siempre tengo colocado encima. Como la superficie es lisa, os contaré que es maravilloso limpiarlo. En un minuto, ya está reluciente.

Al igual que ocurre con la mesa, mi cara está llena de poros enormes, marcas de acné de varios tipos, pelusilla (ya que tengo mucho pelo facial; ese asqueroso pelillo de melocotón) y, en resumen, todo tipo de rugosidades. Con lo cual, os imaginaréis que lavarme la cara una vez no va a quitar toda la porquería que hay en ella. Quitaré el polvo, pero no el aceite estancado dentro de mis poros. Por eso, yo me limpio la cara dos o tres veces, con métodos diferentes. No todo el mundo necesita tanta limpieza, pero, si tu cara tiene imperfecciones, puede que necesites limpiar más a fondo tu rostro, al igual que me ocurre a mí.

El primer método de limpieza que utilizo es el agua micelar, que paso con un algodón por la cara y el escote, y que es eficaz para quitar la porquería más evidente. Antes me lavaba con agua y jabón y luego utilizaba el agua micelar, pero leí que no se debe dejar el agua micelar en la cara, así que ahora he cambiado el orden y lo cierto es que me va mucho mejor, porque mi piel ya no se irrita.

Después de quitar esa primera capa de porquería con agua micelar y un algodón bueno, me lavo con agua y un jabón delicado (el de Cerave para pieles sensibles). Con estos dos métodos, considero que mi limpieza es completa por la mañana.

En la noche, sin embargo, la cosa cambia porque llevo en la cara diferentes productos que tengo que eliminar completamente (por ejemplo, la crema con SPF -protección-, o algo de maquillaje). Por eso, en la noche utilizo el agua micelar primero, y después, o una leche limpiadora, como la leche de Biologique Recherche, que adoro (aunque me deja el bolsillo temblando) o, si no me da la vida para comprarlo, entonces utilizo una leche limpiadora de Caudalie (Vinoclean).

Otro método de limpieza que puedes utilizar sería un limpiador hecho a base de aceite. Suena contraproducente, pero es el último grito en limpieza facial. Te lo puede contar cualquier coreana, que sabemos que son expertas en el cuidado de la piel desde hace siglos. Porque ese aceite (que puede ser de muchos tipos) es lo que hace que el aceite que reposa en tus poros se deshaga. Estos limpiadores son, para mucha gente, life-changing. Sin embargo, a mí no me funciona porque me provoca acné, como explico en este post. Para comprobar si a ti te funciona, deberás arriesgarte a probarlo.

Hay miles de tipos de limpiadores hechos a base de aceite; simplemente, asegúrate de que el que quiera que vayas a usar no tiene ingredientes abrasivos. Recuerda comprobar los ingredientes de cualquier producto aquí:

http://www.ewg.org/skindeep/

Por las noches, tras esas dos limpiezas (agua micelar y leche limpiadora), me lavo para finalizar con agua y jabón, esta vez con un jabón con algo más de sustancia (AHA y BHA). Ahora mismo estoy utilizando el de Facetheory, que hay que dejar reposar un minuto en la cara, antes de proceder a su aclarado. También me encanta el de Cerave para pieles normales a grasas.

Muy bien; mi cara está por fin limpia. Y ¿ahora qué?

Ingredientes activos

Tras limpiarte bien el rostro, utiliza uno o dos ingredientes activos en tu rutina. Este es el segundo paso hacia la piel de tus sueños.

Los ingredientes activos son aquellos que tienen un impacto positivo en tu piel. Todos hemos oído hablar del retinol o ácido retinoico (producto estrella para la piel), el ácido salicílico, el glicólico, el láctico o el mandélico, los cóptidos, la vitamina C, y un largo etcétera. Hay muchos ingredientes activos, pero no es cuestión de ponerse todos al mismo tiempo.

Vamos a hacer un extraño símil. En el pasado, la gente veía solo la televisión y, cuando se elegía un canal en particular, uno tenía que aguantar anuncios y programas que no disfrutaba realmente; que eran malísimos. Hoy en día, la televisión se ve cada vez menos, porque la tele es a la carta, gracias a Internet. Y no sé tú, pero a mí me fascina no perder mi tiempo viendo tonterías por la tele.

Muchos no se han enterado, pero los tiempos también han cambiado en el tema del cuidado de la piel. Y, gracias a internet, nos podemos enterar de muchas cosas e ir “al grano”. Por eso, de igual modo, en el pasado, uno se ponía la crema de turno (a la que podía acceder), y esta tenía un solo ingrediente activo, si es que tenía algo de sustancia dentro, y, por cierto, no sabíamos ni la cantidad que ponían de este ingrediente en la susodicha crema. Hoy día podemos utilizar los ingredientes que queramos, en la medida que queramos, y cuando queramos. Nos hemos convertido un poco en nuestros propios dermatólogos. Esto puede ser muy bueno, pero, ojo, porque también puede ser contraproducente. Muchas conocemos la marca The Ordinary, que ofrece un sinfín de ingredientes activos en fabulosas botellas de cristal, y a un precio excepcional. Lee más sobre The Ordinary en este artículo.

Pero hay que tener cuidado. El bajo coste de estos productos y, sobre todo, su eficacia, hace que queramos usarlos todos, y, si hacemos eso, acabaremos dañando nuestra piel. Los expertos recomiendan tres ingredientes activos, como máximo, en cada rutina. Y eso, en ocasiones, ya es demasiado. Uno o dos sería lo ideal. 

Cuando vayas a utilizar ingredientes activos, introdúcelos poco a poco. Y, si quieres utilizar varios, puedes usar algunos en la mañana y otros por la noche. Pero, de nuevo, cada persona es un mundo, y solo tú sabrás cuáles son los que te van bien y cuáles no. Es cuestión de “trial and error”; o «probar, errar y rectificar».

En el artículo de The Ordinary se explica para qué sirve cada uno de los principales ingredientes activos. 

Pero el mejor ingrediente activo para combatir el paso del tiempo es el ácido retinoico. No retinol, sino ácido retinóico, que solo se vende en farmacias. En el Reino Unido, por ejemplo, aunque se trate de una crema, no lo venden sin receta, pero en España, sí. Somos afortunados.

Si vas a utilizar ácido retinoico (por ejemplo, Retirides, que se compra en farmacias españolas), empieza con una concentración baja (0.25), y póntelo una vez a la semana durante los primeros dos meses. Después, incrementa otro día (así, aplícatelo dos días a la semana), y deja que transcurran otros dos meses. Después, incrementa otro día más. Y así sucesivamente. Solo cuando ya lleves unos dos años usando ácido retinóico de 0.25 al menos cinco días a la semana, podrás incrementar la dosis a 0.50. 

Ten en cuenta que, aunque el ácido retinóico es el ingrediente activo más eficaz del mercado, tarda años en cambiar el aspecto de tu piel. Sin embargo, ten paciencia y fe, porque funciona.

Hidratar y Proteger

El tercer y cuarto paso para cuidar tu piel adecuadamente es hidratar la piel en profundidad y protegerla de los rayos UVA.

Nada más haber limpiado tu cara, incluso antes de ponernos ningún ingrediente activo, es el mejor momento para comenzar a hidratar. Las coreanas andan enamoradas (y no es para menos) de los `hidrating toners´(tónicos hidratantes). Es decir, de esos que no tienen alcoholes que secan y deshidratan la piel. Tampoco tienen ácidos. Si tiene un solo ingrediente irritante (por ejemplo, ácido cítrico, un componente muy típico en tónicos), entonces no es un `hidrating toner´ de los que ellas utilizan. Un tónico con algún ingrediente activo puede estar muy bien, pero no sirve para el propósito de hidratar. Esto es algo que debemos tener muy claro. Para hidratar, necesitarás uno tan solo hidratante por ejemplo, de agua de rosas, de aloe vera, de pepino, de arroz, etc). Lo cierto es que en nuestra cultura western es bastante complicado encontrar un tónico que no contenga alcohol o algún ácido o algún elemento irritante. Por eso yo compro estos tónicos en Yes Style, porque las coreanas tienen millones de productos sin agentes irritantes. https://www.yesstyle.com/en/beauty.html

Cuando encuentres el tónico hidratante ideal, entonces puedes usarlo una vez o hacer lo que hacen las coreanas, que es ponerse varias capas en la cara, o el llamado «método de las 7 skins». Lee qué es eso en este post.

Después del hidrating toner, aplícate el ingrediente activo que hayas elegido, y, después, usa una buena crema hidratante. Para mí, la mejor es la de Cerave, porque es ligera, el bote es enorme, sirve para la cara y el cuerpo, no provoca acné, y se absorbe en segundos, pero, además, como ingredientes activos, tiene hialurónico y tres ceramidas.

Y ahora escúchame bien, porque esto es importante. Aunque llueva, truene o nieve, ponte crema con protección solar (SPF 50 como mínimo). Póntela a diario, todos los días del año. Todos conocemos esa historia del camionero canadiense, que por no ponerse protección en los veintiocho años que estuvo trabajando, terminó con un lado de la cara hecho una uva pasa. 

https://www.20minutos.es/noticia/3388887/0/foto-dermatologos-alertan-peligro-sol/

A mí esto me costó mucho entenderlo. Quizá soy algo cortita. He tomado el sol sin protección miles de veces, y como el daño es paulatino, uno no se da cuenta. Pero el sol es el gran enemigo de la piel. Para hombres y para mujeres. Para jóvenes, no tan jóvenes y ancianos. De los daños de la luz solar nadie se libra. 

La vitamina D la puedes absorber a través de tu cabeza, por ejemplo, o puedes ingerirla, pero no pongas tu cara al sol y pongas la excusa de que quieres vitamina D. Ni siquiera pongas tu cara «a las nubes». 

Repite conmigo: «Todas las mañanas de mi vida, por el resto de mis días, usaré crema con protección solar». A ver; es cierto que muchas marcas son untuosas. Yo tardé siglos en encontrar una que me fuese bien. En la susodicha página coreana venden productos hechos a base de ingredientes naturales y maravillosos, y no cobran tasas cuando el paquete llega (al menos no a Londres, así que supongo que para mandar a España será igual). Algunos productos tardan en llegar, no te voy a mentir, pero yo pido varios al mismo tiempo. La marca estrella, para mí, es Purito. El nombre, leído así en español suena divertido, pero viene de “Pure”, no es que promocione los puros habanos.

La crema protectora de centella asiática es buenísima y nada untuosa, y, si quieres algo incluso más ligero, hay una crema con una gran base de agua, que te protegerá con SPF 50. Se llama: «Comfy Water Sun Block». El problema es que parece que, de repente, han dejado de vender las cremas de Purito con protección. 

https://www.yesstyle.com/en/list.html?q=purito&bpt=48

Otra crema bastante ligera es esta: https://www.yesstyle.com/en/etude-house-sunprise-mild-watery-light-spf50-pa-50g-50g/info.html/pid.1045868872 Puedes leer las reseñas de este producto en ese link.

Hidrata y evitarás acné – Resultado garantizado

Lo cierto es que, cuanto más hidrates la piel, menos grasa producirás, y, de este modo, tus poros no se congestionarán. Por eso, la clave para acabar con el acné es la limpieza y la hidratación. Si tan solo limpias, sin hidratar, como hice yo durante años, tu rostro estará tan deshidratado que producirá un exceso de grasa para contrarrestar esa deshidratación. Así, el acné será inevitable. Es un círculo vicioso que cuesta creer hasta que uno prueba a hidratarse bien la cara.

Así que, en resumen, para cuidarte la piel, no necesitas gastar 300 euros en una crema que la compañía de turno dice que es buenísima.

Tan solo necesitas dar 4 pequeños pasos, pero, eso sí; a diario: Limpia, trata, hidrata y protege.

  1. Limpia a fondo la piel

2. Hidrata con un hidrating toner (opcional)

3. Trata con uno o dos ingredientes activos

4. Hidrata con crema hidratante

5. Protege con SFP 50.

Para terminar, un último consejo: tratar es importante, pero si tuviéramos que saltarnos un paso de los mencionados necesarios 4… sáltate ese, porque limpiar, hidratar y proteger son básicos. Y nunca abuses de los ingredientes activos que decidas usar: usa poca cantidad y, siempre, hidrata la piel encima de ese ingrediente.

Da estos pequeños pasos, y avanzarás como un gigante. 

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